lunes, 19 de mayo de 2008

3ª tasca: * metodologías


Hablo dos lenguas extranjeras, el inglés y el francés. No obstante, creo que no se puede comparar la enseñanza que tuve de estas lenguas. Por un lado, toda mi educación fue en inglés, desde los 3 años. Todas las asignaturas las impartían en inglés: biología, química, física, arte, historia, literatura, educación física, etc. En castellano, estudiábamos historia de España y literatura y lengua española. En catalán, lengua y literatura catalana. De este modo, yo jamás estudié la gramática inglesa, pero la conozco perfectamente. Solamente recuerdo tener un libro de gramática inglesa, el cual abrimos un día en todo el curso. Creo que de todas las metodologías, sería una directa, aunque supongo que mi caso no es demasiado claro, ya que, aprendí a hablar el inglés a la vez que aprendía a hablar castellano y catalán. Como expliqué en la entrada anterior, no recuerdo mis primeras palabras en inglés, solamente que desde el primer minuto nos hablaban todo el tiempo en inglés. Nuestros profesores eran nativos, así que desde un primer momento, tuvimos un contacto perfecto con la lengua inglesa.
La primera vez que he hecho gramática de verdad en inglés ha sido en la universidad, en asignaturas como Llegua B. No me parecía una asignatura dificil, porque simplemente tuve que aprender cómo se decía lo que yo ya sabía hacer por pura intuición.
El caso del francés fue diferente. Empecé a tomar clases de francés a los 8 años. Obviamente, aún era muy joven, pero el tipo de metodología que puedes seguir con 3 años, ya no se puede seguir igual con 8. En mis clases de francés si que prevalecía la metodología gramática- traducción por encima de cualquier otra. En algunos casos, sí que utilizaron una metodología más situacional- oral. Mis clases de francés eran iguales que la mayoría de clases en academias de idiomas. Al principio de la clase aprendíamos teoría pura, es decir, gramática. Para acabar la clase, poníamos en práctica la teoría del principio, a través de ejercicios orales, y un poco más amenos.
Creo que no hay metodología más o menos eficaz. Se debe conseguir enseñar una lengua a través de todas las metodologías, cada una a su debido tiempo. Creo que hay momentos en los que es necesario sumergirse en una gramática, pero no por ello, debe ser aburrido. Se puede enseñar gramática pura utilizando métodos más divertidos. Por ejemplo, en vez de construir oraciones que en el libro ya vienen marcadas, hacer que cada uno cree su frase, o algo parecido. Obviamente, se deben utilizar metodologías situacionales y directas, para que el alumno aprenda la lengua real. Claro que es imposible aprender una lengua extranjera a la perfección sin residir un tiempo en el país en el que la hablan, pero sí que es necesario mostrar ejemplos de la lengua en su contexto real.
Creo que lo ideal para motivar al alumno a aprender una lengua es hacer que se despierten sus ganas por aprender la lengua. Yo recuerdo que cuando me enseñaban películas en francés y veía cómo hablaban entre ellos los personajes, me entraban ganas de hablar igual que ellos. Es importante que el profesor cree una interacción entre él y los alumnos, y entre los alumnos en cuestión.

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